martes, 22 de junio de 2010

Mujer de Derecho

Era una noche lluviosa parecíamos unos soldados inmóviles, el profesor de curso del tercer año nos hablaba sobre derecho penal, mis ojos se comienzan a llenar de lágrimas, a la mente me viene la cara de mi esposo, él es la razón por la cual he tenido que ponerme a estudiar derecho, no sé cómo puedo aguantar tanto, hoy por la madrugada fui hacer la gigantesca cola para visitarlo y de paso entregar un escrito adjuntando una declaración jurada, luego de los vejámenes que uno pasa para ingresar finalmente lo pude ver “ya no aguanto más” me dice, nos ponemos a llorar. Como todos los martes llego tarde al estudio. Al final del día casi desfalleciendo llego a casa mis hijos están durmiendo. Reviso la carpeta de mi marido, estoy sugiriendo al abogado pedir la declaración de testigos que no fueron considerados, podría salir en libertad. “Dios mío dame fuerzas”

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